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El duelo sexual es la etapa posterior a una ruptura en la que se experimenta una desconexión con la propia sexualidad. Esto puede incluir:
- Pérdida del deseo sexual
- Dificultad para excitarse o sentir placer
- Inseguridad corporal
- Miedo al contacto íntimo con nuevas personas
- Nostalgia o comparaciones con la antigua pareja
No se trata solo de extrañar al otro, sino de volver a aprender cómo se siente el cuerpo sin esa persona, redescubrir los ritmos propios y reconstruir la autoestima sexual.
¿Qué dice la ciencia sobre el sexo después de una ruptura?
💡 Estudios recientes ofrecen algunas claves interesantes:
- Una investigación publicada en Archives of Sexual Behavior (2017) encontró que las personas que tienen relaciones sexuales ocasionales tras una ruptura no necesariamente se sienten peor, y en algunos casos, experimentan una mejora en el estado de ánimo si el sexo se vive con autoconocimiento y sin expectativas no realistas.
- Otro estudio de The Journal of Social and Personal Relationships (2019) mostró que el llamado “rebote sexual” puede tener efectos positivos si se utiliza como herramienta de empoderamiento, no como sustituto emocional.
- La neurociencia también apoya esta visión: al separarnos, el cerebro activa circuitos similares al síndrome de abstinencia, según investigaciones de la Universidad de Columbia.
Por eso, es normal sentir una “resaca” emocional, física y sexual. ¿Te suena familiar?
¿Cuánto dura el duelo sexual?
No hay un plazo fijo, pero algunos expertos (como la psicóloga sexual Lori Brotto) señalan que el duelo sexual suele durar entre 3 y 12 meses, dependiendo de la duración y la intensidad de la relación previa.
Lo importante es no forzarse ni bloquear el deseo: permitir que reaparezca de forma natural, sin juicio. *“El deseo es un proceso, no una obligación”*, afirman muchos terapeutas sexuales.
Cómo reconectar con tu sexualidad después de una ruptura
1. Redescubre tu cuerpo a solas
La autoexploración (masturbación consciente, caricias, juegos eróticos en solitario) puede ayudarte a reconectar contigo sin presión externa. No se trata solo de excitarse, sino de reaprender el lenguaje del placer corporal.
¿Hace cuánto no te acaricias con curiosidad? Este es un gran momento para reconectar desde el deseo propio, sin expectativas.
2. Dale un nuevo significado al sexo
Después de una ruptura, tu sexualidad cambia. Puede que antes respondieras a ciertos estímulos y ahora no. O puede que descubras cosas nuevas que te exciten.
Ábrete a la curiosidad sin culpa. El placer también se transforma… ¿y si descubres algo nuevo que te encienda?
3. Cuidado con el sexo por vacío emocional
Tener sexo solo para llenar la ausencia de alguien puede dejarte más vulnerable. No pasa nada por experimentar, pero es mejor hacerlo desde el deseo, no desde la necesidad.
Escucha tu cuerpo: si no hay ganas reales, está bien parar.
4. Habla de tus miedos (sí, también en la cama)
Si empiezas una nueva relación o tienes encuentros casuales, hablar sobre tus límites y emociones te dará poder. No necesitas estar “perfecto/a” para volver al sexo: solo necesitas honestidad contigo mismo/a.
*“La vulnerabilidad no te debilita, te humaniza”*, recordaba una experta en terapia sexual en una conferencia reciente.
5. Usa juguetes o recursos sensuales
Juguetes eróticos, aceites, lencería, literatura o cine sensual… todo vale si te ayuda a reconectar con tu lado sensual de forma lúdica y positiva.
Date permiso para disfrutar sin exigencias. Tu placer es solo tuyo.
El sexo después del duelo no es igual… y eso es buena señal
Muchas personas descubren que su sexualidad evoluciona tras una ruptura. Puede ser más libre, más auténtica, más conectada con lo que realmente les excita.
Aunque duela al principio, esta transformación puede ser un regalo. ¿Y si lo que viene después es incluso mejor?
💬 Recuerda: tu deseo no desaparece, solo necesita tiempo para volver a confiar.
Nuevas etapas, nuevos deseos
Permiso para no tener ganas
¿Y si no tengo ganas de tener sexo todavía? También es completamente válido. El deseo no es obligatorio. En lugar de presionarte, pregúntate qué tipo de contacto sí deseas ahora: cariño, conversación, complicidad, descanso…
Todo eso también forma parte de tu salud sexual. El placer empieza por el autocuidado.
Cuando el deseo regresa: cómo no asustarse
Hay un momento mágico en el que el deseo regresa… y muchas veces viene acompañado de miedo. ¿Me atreveré? ¿Y si no lo hago bien? ¿Y si no me reconocen?
Respira. El deseo no necesita explicación. Cuando llegue, simplemente recíbelo. Puedes explorarlo poco a poco, sin presión. Lo que fue una herida, puede ser también una puerta.
Conclusión: tu placer también puede renacer
El duelo sexual no es un final, sino una transición. Volver a tener sexo después de una ruptura puede ser extraño, incómodo o incluso triste… pero también puede convertirse en un acto de reconexión, libertad y descubrimiento.
No te apresures. No te compares. No te juzgues. Tu cuerpo sigue aquí, esperando que vuelvas a escucharlo.
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